San Lorenzo, mártir





 

Que la fiesta de San Lorenzo mártir nos estimule a entregar la vida por Jesucristo y a no tener miedo de testimoniar nuestra fe en aquellos ambientes donde estemos. Feliz día de San Lorenzo, y que él interceda por todos nosotros. Felicidades a los que lleváis su nombre y a las Parroquias que lo tienen como titular. 

¿Te animas?


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El Espíritu Santo

Muchas veces el Espíritu Santo es el gran olvidado en nuestra vida espiritual. Ojalá que siempre pidamos su intercesión y que nunca nos deje de su mano. Que nos reparta sus siete dones y nos indique siempre el camino que lleva a la santidad. Digamos varias veces al día esta sencilla oración: 
 
"Ven, Espíritu Santo, ven, y lléname, Señor, con tu preciosa unicón. Purifícame y lávame, renuévame, restáurame Señor, con tu poder. Purifícame y lávame, renuévame, restáurame, Señor, te quiero conocer".

Transfiguración del Señor

 

Feliz día de la Transfiguración del Señor, que nos dejemos iluminar por Jesús, que quiere mostrarse grande ante nosotros. 

"Yo soy el Pan de Vida"

Celebramos hoy el domingo XVIII del tiempo ordinario, y en las lecturas de este día el Señor nos invita a caer en la cuenta de la importancia de su Eucaristía. Él es el Pan de la Vida, y quien lo coma nunca más tendrá hambre. Ojalá tengamos sed de Dios, de su Eucaristía, de su presencia dentro de nosotros. Feliz domingo para todos. 

 

En aquel tiempo, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello». Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado». Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: ‘Pan del cielo les dio a comer’». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».
 

San Juan María Vianney

En este día la iglesia celebra la fiesta del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney. En él se hace realidad la misericordia de Dios y la elección de los humildes y sencillos por su parte. A él le gustaba decir, refiriéndose a Jesús: "Mírale, Él está ahí, en el sacramento de su amor. Adórale solo a Él. Él está ahí día y noche, esperando que vayamos a su encuentro". Ojalá que miremos mucho al Señor y lo adoremos, con lo mejor de nosotros.

La Virgen, nuestra mejor intercesora


En esta imagen tan bonita de la Virgen, podemos ver al niño Jesús en sus brazos. Él duerme, está tranquilo, porque reposa en brazos de la Madre. Así es como todos nos sentimos cuando alguien vela por nosotros, intercede, nos ayuda y en todo se muestra cariñoso con nosotros. María es nuestra Madre y abogada, también nuestra intercesora y amiga, modelo de fidelidad y escucha a Dios. Que Ella nos proteja y guíe en el camino de la vida, y siempre nos tenga entre sus brazos, como a su Hijo Jesús.

Ignacio de Loyola

Celebramos hoy a San Ignacio de Loyola, quien fundó la Congregación de la Compañía de Jesús. Un gran santo, sin ninguna duda, y con gran repercusión en nuestra iglesia. 
 
 Una anécdota reflejará su entereza ascética y su imitación del Señor en busca de la oveja perdida. La dicta él mismo: "El español en cuya compañía había estado al principio y le había gastado los dineros, todo el dinero de limosna que había recogido para poder estudiar un curso entero, sin se los pagar se partió para España por vía de Ruán; y estando esperando pasaje en Ruán, cayó malo. Y estando así enfermo, lo supo el peregrino por una carta suya, y viniéronle deseos de irle a visitar y ayudar; pensando también que en aquella conjunción le podría ganar para que, dejado el mundo, se entregase del todo al servicio de Dios. Y para poder conseguirlo, le venía deseo de andar aquellas 28 leguas que hay de París a Ruán a pie, descalzo, sin comer ni beber; y haciendo oración sobre esto, se sentía muy temeroso. Al fin fue a Santo Domingo, y allí se resolvió a andar al modo dicho, habiendo ya pasado aquel grande temor que sentía de tentar a Dios. Al día siguiente por la mañana, en que debía partir, se levantó de madrugada, y al comenzar a vestirse le vino un temor tan grande, que casi le parecía que no podía vestirse. A pesar de aquella repugnancia salió de casa, y aun de la ciudad, antes que entrase el día. Con todo, el temor le duraba siempre y le siguió hasta Argenteuil, que es un pueblo distante tres leguas de París en dirección a Ruán, donde se dice que se conserva la vestidura de Nuestro Señor. Pasado aquel pueblo con este apuro espiritual, subiendo a un altozano, le comenzó a dejar aquella cosa y le vino una gran consolación y esfuerzo espiritual, con tanta alegría, que empezó a gritar por aquellos campos y hablar con Dios. Y se albergó aquella noche con un pobre mendigo en un hospital, habiendo caminado aquel día 14 leguas. Al día siguiente fue a recogerse en un pajar, y al tercer día llegó a Ruán...". 

 

A él le gustaba decir esa frase que resume toda su vida: "En todo amar y servir". Que San Ignacio interceda por nosotros. 

Dios nos ayuda

Dios nos ayuda, claro que sí, pero es también importante nuestra disposición. Que Él nos permita dar pasos adelante. María, su Madre y Madre nuestra intercede por nosotros.

Crisis de respuestas

En el Evangelio, vemos cómo Jesús fue llamando a unos cuantos para que le siguieran y convivieran con Él. Ellos dejándolo todo le seguían. Jesús atraía a las multitudes, seducía los corazones, y a nadie dejaba indiferente. También a nosotros el Señor nos llama. 

Todos tenemos una vocación, un plan de Dios pensado para nosotros desde la creación del mundo. ¿Estamos atentos y dispuestos a escuchar la palabra de Dios en nuestro corazón? ¿Nos dejamos interpelar por su palabra que es viva y eficaz? Hoy no hay crisis de llamadas, el Señor llama continuamente, más bien hay crisis de respuestas. Hagamos silencio en nuestro corazón y respondamos con generosidad a lo que Dios quiera de nuestras vidas.