Oración del alumno al iniciar el curso

Comienza una nueva etapa en mi vida. Sí; Señor. Porque, este momento que voy a inciar, es un período irrepetible. Ya no volverá. Lo que no haga, tal vez, nunca tendré la oportunidad de realizarlo. Lo que haga, repercutirá para bien o para mal en un futuro próximo. Por eso, Señor, quiero que me acompañes en este inicio del curso: 

Que me des ILUSION. Para iniciarlo con optimismo y ambición. Que me des HUMILDAD. Para acoger todo aquello que sea bueno para mi crecimiento personal, cultural, intelectual y cristiano. 
Que me des DOCILIDAD. Para no provocar situaciones que, a la corta o a la larga, puedan condicionar mi vida. 
Que me des DELICADEZA. Para tratar con respeto a las personas y a las cosas de alrededor. Señor; Tú sólo eres perfecto. Y por ello mismo, porque yo soy hijo tuyo, quisiera que me ayudases a superarme, cada día, en aquello que me haga crecer y prepararme, como persona y como cristiano.

Utensilios cristianos para el curso que comienza

Lápiz: Para apuntar aquello que merezca la pena 
Goma: Para borrar, no del papel y sí de la memoria lo que nos hace sufrir o paraliza nuestro dinamismo. 
Mochila: Para guardar lo imprescindible para ser feliz: amistad, ayuda, alegría, serenidad, reflexión, paz. 
Gafas: Para no dejar pasar de largo las sensaciones que pueden hacernos más y mejores personas.
Sacapuntas: Para afinar nuestra personalidad, para no “sacar punta” a los defectos de los demás.
Lupa: Para ser prudentes en nuestros juicios y precavidos con lo que nos dicen y vemos.
Agenda: Para apuntar aquello donde, sin excusa y con valentía, hemos de estar presentes. 
Compás: Para marcar la diferencia entre el bien y el mal, para delimitar aquello que nos puede dañar. Calculadora: Para saber sumar aquellos instantes en los que hemos realizado algo por los demás y, por lo tanto, las horas en las que hemos aumentado y no restado felicidad. 
Tijeras: Para cortar, de nuestras palabras y actos, todo aquello que incita a la violencia, al gamberrismo o a la pereza. 
Libros: Para adentrarnos en la sabiduría y adquirir una óptica de la historia y del mundo. 
Cruz: Para comprender que, sin Dios, nuestra educación no es íntegra ni está acompañada por una fuerza suprema. Para dar testimonio de lo que somos: cristianos.

Preparando el curso

Ya comenzado el mes de septiembre, muchos se incorporan a sus realidades laborales y los más pequeños están también a punto de comenzar sus clases. Los padres se dedican a comprar libros, buscar el material y prepararlo todo para el largo curso que se presenta por delante. El estudio se hace a veces muy cuesta arriba, pero si lo vemos como una oportunidad de agradar a Dios y servir a los hermanos con nuestros conocimientos, todo adquiere otro sentido. Ojalá que así sea. aprovechemos los últimos días de vacaciones y dispongamos el corazón para todo aquello que el Señor quiera pedirnos en los meses que se presentan por delante.

El Evangelio de hoy

Hoy es domingo, día del Señor, he aquí el Evangelio que nos ofrece la Liturgia, para que oremos con él en nuestra oración. Feliz domingo para todos. 

 

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén, y vieron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas. Es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas. Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres». Llamó otra vez a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

Un nuevo mes

Hoy es sábado, primer sábado de mes, y también damos comienzo al mes de Septiembre. Una época en la que todos nos disponemos a comenzar un nuevo curso y ponernos las pilas para poner todo a punto después del periodo estival. Ojalá que este mes venga cargado de nuevas ilusiones, proyectos, anhelos, y sobre todo de una buena disposición para seguir caminando hacia la conversión que el Señor nos pide. Abramos el corazón, acudamos a la confesión, celebremos la Eucaristía y dejemos que el Señor sea todo para nosotros. 

Buen mes de septiembre para todos, buen comienzo de curso.

San Agustin

San Agustín es el santo que la Iglesia celebra en este día. Os dejo una frase suya, que quizá nos ayude en este día:

Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. 

Que el Señor nos ayude a hacer realidad esa frase de San Agustín. 

Santa Mónica, madre de San Agustín

Hoy la iglesia celebra a la madre de un santo con gran renombre: San Agustín, cuya fiesta celebraremos mañana. 

Santa Mónica había querido que la enterrasen junto a su esposo. Por eso, un día en que hablaba con entusiasmo de la felicidad de acercarse a la muerte, alguien le preguntó si no le daba pena pensar que sería sepultada tan lejos de su patria. La santa replicó: "No hay sitio que esté lejos de Dios, de suerte que no tengo por qué temer que Dios no encuentre mi cuerpo para resucitarlo". Cinco días más tarde, cayó gravemente enferma. Al cabo de nueve días de sufrimientos, fue a recibir el premio celestial, a los cincuenta y cinco años de edad. Era el año 387. Agustín le cerró los ojos y contuvo sus lágrimas y las de su hijo Adeodato, pues consideraba como una ofensa llorar por quien había muerto tan santamente. Pero, en cuanto se halló solo y se puso a reflexionar sobre el cariño de su madre, lloró amargamente. El santo escribió: "Si alguien me critica por haber llorado menos de una hora a la madre que lloró muchos años para obtener que yo me consagre a Ti, Señor, no permitas que se burle de mí; y, si es un hombre caritativo, haz que me ayude a llorar mis pecados en Tu presencia". 

 

En las "Confesiones", Agustín pide a los lectores que rueguen por Mónica y Patricio. Pero en realidad, son los fieles los que se han encomendado, desde hace muchos siglos, a las oraciones de Mónica, patrona de las mujeres casadas y modelo de las madres cristianas. Hoy nosotros pedimos la intercesión de esta Santa, para que cada día podamos caminar en novedad de vida, trabajando por la conversión que el Señor nos pide.

Todo es tuyo, Señor

Es domingo, día del Señor. Es un día para celebrar la Eucaristía en familia, acudir a honrar al Señor y ofrecerle lo mejor de nosotros, nuestras vidas y nuestros corazones. Hay una canción que dice así, seguro que la recuerdas: ¿Qué te puedo dar, que no me hayas dado tú? ¿Qué te puedo decir, que no me hayas dicho tú? ¿Qué puedo hacer por ti, si yo no puedo hacer nada? Yo no puedo hacer nada si no es por ti, Señor.... Todo lo que sé, todo lo que soy, todo lo que tengo es tuyo. 

Ojalá que en este domingo hagamos de esa canción una oración a nuestro Dios. Él está deseando derramar su gracia en nuestros corazones. Dejémosle ser Dios en nosotros. Feliz domingo.

Jesús, la mejor comida

Ojalá que nuestra mejor comida sea el pan de la Eucaristía, aquel que nos sacia de neustra hambre para siempre. Acudamos a la Santa Misa, y recibamos a Jesús en ese trozo de pan convertido en su mismo cuerpo. Hagámoslo de la mejor manera, y con toda reverencia. Feliz día para todos.