Preparando el Belén

 
Ya estamos casi inmersos en el mes de Noviembre, y falta poco para que la Iglesia entera se vista de morado y espere, junto con María y José, la venida del niño Dios. A ese tiempo se le llama Adviento, y esta imagen, sin ninguna duda, pertenece a ese tiempo, pero... ¿por qué no mirarla también ahora? El adviento simplemente dura 4 semanas, pero María, lógicamente, tuvo un embarazo mucho más largo. Por eso, pienso que esta escena a escasos dos meses de la Navidad, puede ayudarnos a preparar el corazón de la mejor manera para la venida de Jesús a nuestras vidas. Hay una preciosa canción que nos invita a hacerlo muy bien: "Abre tu tienda al Señor, recíbele dentro, escucha su voz, prepara tu fuego, porque llega el Amor". 

Ojalá que en esta cuenta atrás hasta la Navidad, podamos preparar nuestro mejor pesebre para aquel que llega indefenso, en pañales, y sin un lugar donde reclinar su pequeña cabecita de recién nacido. El Señor se lo merece todo, ¿te animas a buscar cada día una figurita para que poco a poco tu Belén, el del corazón, esté bien dispuesto? Yo hoy te propongo la figura de la oración y la relación con Jesús. El resto.... tarea tuya. 

El ciego Bartimeo

Hoy Jesús cura de su ceguera al ciego Bartimeo, aquel que sentado al borde del camino gritaba: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mi!". Jesús no es sordo a sus súplicar y enseguida manda llamarle: "¿Qué puedo hacer por ti?". Bartimeo solo quiere ver: "Maestro, que vea". La respuesta de Jesús es clara: "Tu fe te ha salvado". 

 

Un bonito pasaje evangélico, que nos invita a suplicar al Señor, como el ciego, para que Jesús cure nuestras cegueras y nos permita mirar cada día con una mirada nueva, la de Dios, la de la misericordia y compasión. 

 

"Señor, en este día, nace de mi corazón una súplica ardiente: que vea; que sepa mirar a los que tengo al lado con tus ojos; que cures mis cegueras y enciendas luz en las noches de mi vida".

Sábado, día de María

"¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco del todo a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro mi vida entera: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; todo mi ser. Ahora que soy todo tuyo, Madre de bondad, ampárame, defiéndeme, protégeme y guíame como cosa y posesión tuya. No dejes que me aparte de tu Hijo Jesús, más bien ayúdame a alabarle en todo momento, a bendecirle en mis hermanos y a ser alabanza de su gloria". 

Que esta oración, en este sábado, nos ayude a estar más cerca de María, la Madre buena, quien nos ampara y protege. Ella, sin duda, pone en nosotros la mejor melodía, la de Jesús, para que nuestra vida sea un contínuo cántico de alabanza al Poderoso.

Balance de un mes

Hoy es último viernes de mes. El tiempo pasa rápido y el mes de octubre ya va llegando a su fin. Es buen momento para hacer balance:

¿He invocado a María cada día como Señora del Rosario? ¿He procurado rezar esta preciosa oración, y tan predilecta de María, al menos una vez a la semana? 

¿Qué luces me ha dado el Señor y qué cegueras ha curado en mí? ¿Estoy dispuesto, cada día, a agradar al Señor cumpliendo los deberes propios de mi estado?

Ojalá que estas preguntas nos ayuden a hacer balance de este mes que ya pronto termina, y nos permita comenzar el mes de noviembre, con la solemnidad de todos los santos, con muchas ganas de parecernos a ellos, los amigos de Dios, y quienes supieron, en todo momento, servir al Señor con fidelidad y alegría. 

 

"Señor, tú me sondeas y me conoces. Mira mi corazón abatido, enjuga mis lágrimas, acoge mis sonrisas, y dame siempre la fuerza necesaria para seguirte sin miedos ni temores. Amén".

"Mira mi cuerpo llagado"

Aquí os dejo una tabla en la que está pintada la imagen de Jesús atado a la columna. Ojalá que mirar su cuerpo llagado y entregado por nosotros nos remueva interiormente y ponga en nosotros verdadero amor para agradarle en cada acontecimiento de nuestra vida. La pasión de Jesús es la mayor muestra de amor de todo un Dios por el ser humano. ¿Estás dispuesto a corresponder a su amor? Ojalá que Él te ayude a hacerlo. Feliz jueves para todos.

Año de la Fe

Hace ya unos días, comenzamos el AÑO DE LA FE en toda la Iglesia. Será un tiempo largo dedicado a esa virtud teologal tan importante como es la Fe. Aprovechemos este tiempo, y no nos cansemos de pedir al Señor que aumente en nosotros esa virtud. 

La fe es capaz de mover montañas; si la dejamos fructificar en nosotros, el Señor se mostrará grande y verdaderamente dentro de cada uno estará reinando Dios. Ojalá que nuestra fe cada vez se vaya pareciendo más a un granito de mostaza, que una vez sembrado, crece y forma un gran árbol donde los pájaros anidan. 

Con el Señor se puede. "Señor, aumenta nuestra fe, y haz de ella un instrumento de evangelización en nuestro tiempo". 

Oración de un alma dolorida

 Muchas veces la vida se nos hace cuesta arriba, no encontramos sentido a nada, y nuestra alma se torna dolorida y sufriente. Gritemos desde lo profundo del corazón al Señor, y dejemos que Él, con su piedad y misericordia, sane nuestras heridas. He aquí una oración que brota de un alma dolorida, pero también esperanzada en Cristo. 

 

"Señor, tengo el alma dolorida... !Déjame q me abrace en tus pies! Déjame q te pida una vez más: Ten piedad de mi. Déjame que te toque el manto y quede sanada. Déjame q te grite como Bartimeo, déjame q salga a tu encuentro como Jairo. Y déjame q escuche como todos ellos: Hija tu fe te ha salvado, vete en paz.  

Paz, Señor sólo te pido paz ......"

El rezo del Rosario

Seguimos en Octubre, y por lo tanto, seguimos en el mes dedicado de manera especial al Rosario, esa oración predilecta de María y en la que se va contemplando, a través de sus ojos, los misterios centrales de la vida de su Hijo. ¡Qué buena oración para hacerla paseando, en familia, delante del sagrario, o simplemente acompañados de Radio María, emisora que a diversas horas del día y de la noche, nos ofrece esta oración! Muchas veces creemos que esta oración es repetitiva, aburrida y una de esas que "hacen o hacían nuestras abuelas". Sin embargo, la mayoría de los Papas últimos, la han querido resaltar como una "cadena para llegar al cielo". Si rezamos el Rosario, lograremos la paz para nuestro mundo; si desgranamos cada cuenta del Rosario, estaremos apostando por la conversión de los pecadores y la salvación de las almas. NO ES TIEMPO PERDIDO, más bien, nuestra oración a María es intercesión segura, presentada inmediatamente a los pies de quien es Mesías, Salvador y Rey. Que María nos ayude a hacer del Rosario, una oración cotidiana en nuestras vidas.

DOMUND 2012

Hoy celebramos en toda la Iglesia la Jornada Mundial de las Misiones. Acordémonos de los misioneros y recemos por ellos. Aportemos generosamente nuestra limosna para que la fe pueda ser propagada, y no olvidemos que TODOS los cristianos estamos llamados a ser misioneros en nuestros ambientes. Todos somos misioneros propagadores de la fe. En este día también nos alegramos con toda la iglesia por la canonización de 7 nuevos santos, intercesores para todos nosotros. Feliz domingo para todos, día del Señor.

Un bello corazón

 Una vez, una amiga religiosa me regaló este bello cuento. ¿Cómo es tu corazón? Ojalá sea como el del anciano, será buena señal, sin duda. Feliz sábado para todos. 

 

Un joven estaba en el centro de la ciudad proclamando tener el corazón más bello de la región. Una multitud lo rodeó y todos admiraron su corazón. No había en él, marcas ni cualquier otro defecto. Y todos estuvieron de acuerdo en que aquel era el corazón más bello que habían visto jamás. 

El joven estaba muy orgulloso de su bello corazón. De pronto, un anciano apareció frente a la multitud y dijo: “¿Por qué el corazón del joven no es tan bonito como el mío?”. La multitud y el joven miraron hacia el corazón del anciano que estaba latiendo con fuerza, pero que tenía muchas cicatrices. Había lugares donde faltaban pedazos y en los cuáles se habían colocado otros que no encajaban bien, causando muchas irregularidades. En otros puntos del corazón, simplemente faltaban pedazos que ni siquiera habían tapado. 

El joven al ver el corazón del anciano dijo: “Usted debe estar bromeando. Compare nuestros corazones. ¡El mío está perfecto, intacto y el suyo es una mezcla de cicatrices y agujeros!”. “¡Así es!” – dijo el anciano. “Viéndolo, tu corazón parece perfecto, pero yo no cambiaría el mío por el tuyo. Mira, cada cicatriz representa a una persona a la cual le di mi amor. Tomé un pedazo de mi corazón y se lo di a cada una de esas personas. Muchas de esas personas me dieron también un pedazo de su propio corazón para que lo pusiera en el mío, pero como los pedazos no eran exactamente iguales, mi corazón posee esas irregularidades que ves. Pero yo los quiero, porque me traen recuerdos del amor que compartimos. Algunas veces, di pedazos de mi corazón a quien no me retribuyó. Por eso tiene agujeros. Y duelen. Permanecen abiertos, recordándome el amor que sentí y siento por esas personas. Espero que algún día ellos me correspondan, llenando ese vacío. ¿Qué te parece, joven? ¿Ahora entiendes en qué consiste la verdadera belleza?” 

 

El joven se quedó callado y las lágrimas rodaron por su rostro. Se aproximó al anciano. Arrancó un trozo de su perfecto y joven corazón y se lo ofreció al anciano quien retribuyó el gesto. El joven miró a su propio corazón que ya no era tan perfecto como antes si no más bello que nunca. Los dos se abrazaron y se fueron juntos. ¡Qué triste debe ser pasar la vida con el corazón intacto! ¡Qué bello sería que hoy todos nos quitáramos un pedacito de nuestro corazón para alguien!