Jesús, la mejor comida

Ojalá que nuestra mejor comida sea el pan de la Eucaristía, aquel que nos sacia de neustra hambre para siempre. Acudamos a la Santa Misa, y recibamos a Jesús en ese trozo de pan convertido en su mismo cuerpo. Hagámoslo de la mejor manera, y con toda reverencia. Feliz día para todos.

San Bartolomé

 

Hoy, fiesta de San Bartolomé, felicitamos a todos los pueblos que celebran sus fiestas en torno a él y también a todos los que llevan su nombre. Que San Bartolomé interceda por nosotros y nos permita ser valientes en el testimonio de la fe, hasta dar la vida, como él lo hizo.

Santa María, Reina de Cielos y Tierra

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Santa María Reina. ¿Por qué es reina María? María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo. La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico. A Ella le corresponde no sólo por naturaleza sino por mérito el título de Reina Madre. María ha sido elevada sobre la gloria de todos los santos y coronada de estrellas por su divino Hijo. Está sentada junto a Él y es Reina y Señora del universo. María fue elegida para ser Madre de Dios y ella, sin dudar un momento, aceptó con alegría. Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Nadie se le puede comparar ni en virtud ni en méritos. A Ella le pertenece la corona del Cielo y de la Tierra. María está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad, en un trono junto a su Hijo.
 
 Tiene, entre todos los santos, el mayor poder de intercesión ante su Hijo por ser la que más cerca está de Él. La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos. La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males. 
 

Que Santa María Reina sea la Reina y Señora de nuestros corazones. Con Ella podemos vencer con alegría las dificultades. 

Domingo XX del Tiempo Ordinario

 En este día del Señor, acudamos a la Eucaristía y recibamos al Señor, Pan de vida para nuestras almas. Feliz domingo para todos.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».

Sábado, día dedicado a María

Hoy es sábado, y en este día la Iglesia siempre mira a María. Es el día de la Virgen por excelencia. Seguimos en agosto, el tiempo de vacaciones va terminando, pero Dios no se va de vacaciones. A menudo lo decimos, Él y su Madre permanecen. ¡Cuántos viajes realizados este verano y encomendados a ellos! ¿Qué cristiano no dirige su mirada a María, Virgen del Camino, para encomendar cualquier salida y pedir la protección de María en su viaje? Demos gracias a Dios y a su Madre por sus cuidados, y dirijamos hoy nuestra oración confiada a cada uno de ellos. 

 

Virgen María, acompáñanos en el camino de la vida, sé tú nuestra Reina, la guía y Señora que oriente nuestras vidas. Que nunca nos apartemos de tu Hijo Jesús y que como Madre, nos lleves siempre en tus brazos acogedores. Gracias, Madre, ruega por nosotros.

Una oración al Señor

Señor, permíteme alabarte, bendecirte, adorarte. Tan a menudo mi oración se convierte en meditación introspectiva que se refiere a mis propios sentimientos y emociones confusas. Tan a menudo me encuentro envuelto en rezar una lista de quejas, o mi atención vaga hacia gente y hechos que habitan en mi mente inquieta. 

 

¿Por qué Señor sigo poniendo mi atención en lo que me separa de ti? Tú eres la fuente de toda bondad, belleza y amor. Me has mostrado tu misericordia en venir a mi y al elevarme a tu propia vida a través de la vida de tu Iglesia. Y todavía sigo viviendo como si las miles de las otras cosas que llenan mi mente necesitasen más atención que tú. Ayudame en esta lucha, a hacerte el centro de mi vida interna. ¡Dame la gracia de la oración! 

 

Señor, permíteme entender que, en y a través tuyo, todas mis preocupaciones pequeñas serán atendidas. Tú no desprecias mis preocupaciones, pero me pides que confíe en que te ocuparás de ellas, cuando yo simplemente mantenga mis ojos en ti y en tu Reino. ¡Señor, muéstrame el camino!

Asunción de María a los cielos

Celebramos en este día, 15 de agosto, la solemnidad de la Asunción de María a los cielos. Recitemos esta oración con fervor y devoción. Que María, que ya goza de Dios en el cielo, interceda por nosotros, peregrinos aún por este mundo.

Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, María, al aceptar tu Palabra con limpio corazón, mereció concebirla en su seno virginal, y al dar a luz a su Hijo, preparó el nacimiento de la Iglesia. Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de su amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo. Ella, en la espera pentecostal del Espíritu, al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante. Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo.Que Ella interceda por nosotros y nos permita, un día, gozar junto contigo y tus ángeles, de la gloria celestial. Amén.

San Maximiliano María Kolbe



San Maximiliano María Kolbe, a quien hoy celebramos, dio su vida en lugar de un padre de familia en los campos de concentración, en la época de la Alemania nazi. Contemos en este día con su intercesión, e invoquemos a María Inmaculada, de quien él era tan devoto. 

"Levántate y come de mi carne"

Estamos en el XIX domingo del tiempo ordinario, y en este día, la liturgia sigue insistiendo en Jesús como el Pan de vida, que recrea y conforta nuestras almas. La primera lectura nos anima a no desfallecer en el camino de la vida. Muchas veces el camino es costoso, superior a nuestras fuerzas, demasiado largo, y el Señor viene a confortarnos diciéndonos: "Levántate, come de mi carne, déjate saciar por el manjar de mi pan de vida". Ojalá que en los desiertos de nuestra vida recordemos estas palabras alentadoras de Dios al profeta Elías.