Celebramos en este día, 15 de agosto, la solemnidad de la Asunción de María a los cielos. Recitemos esta oración con fervor y devoción. Que María, que ya goza de Dios en el cielo, interceda por nosotros, peregrinos aún por este mundo.
Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, María, al aceptar tu Palabra con limpio corazón, mereció concebirla en su seno virginal, y al dar a luz a su Hijo, preparó el nacimiento de la Iglesia.
Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de su amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo.
Ella, en la espera pentecostal del Espíritu, al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.
Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo.Que Ella interceda por nosotros y nos permita, un día, gozar junto contigo y tus ángeles, de la gloria celestial. Amén.
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