Miremos a María

En este sábado, dedicado como siempre a la Virgen María, miremos mucho a la que es Madre de Jesús y Madre nuestra. De Ella aprendemos a ser sencillos y humildes; castos y de mirada limpia; disponibles y dóciles a lo que Dios quiera de nosotros; fieles y "humildes esclavos" del Señor. Cuando estamos entrando ya en el cuarto domingo de Cuaresma, pidamos a María que nos permita levantarnos cada día de nuestras caídas. 

 

Cuando todo parezca derrumbado, miremos a María; cuando no encontremos salida o estemos desesperanzados, miremos a María. Imploremos continuamente su ayuda, como buenos hijos, que lo esperan todo de la Madre buena.

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